Emprendimientos

UBICACIÓN

Prensa

Recuperación ladrillo a ladillo

22 FEB 2019


 

 

La incertidumbre macro y las elecciones hacen prever un año desafiante a nivel de operaciones inmobiliarias. Oficinas, el segmento con mejores retornos. La expectativa de que se recomponga el crédito hipotecario. Durante el 2018, el negocio de real state no fue ajeno a la inestabilidad cambiaría, que a partir de abril comenzó a sacudir al sector. Con un dólar que trepó hasta 110%, el resultado no fue otro que una marcada paralización, dada la gran incertidumbre que generó la volatilidad financiera. Pero el golpe de gracia de este fenómeno fue sobre los créditos hipotecarios UVA, una herramienta que había llegado para dinamizar al sector y que generó gran expectativa entre quienes buscaban acceder a una primera vivienda. Con un peso devaluado, la posibilidad de obtener una vivienda en dólares, a través de un crédito que se achicaba en el momento otorgado y generaba incertidumbre en torno la posibilidad de pagarlo, alejó a la clase media que había vuelto a las inmobiliarias. La desaceleración terminó de quedar en evidencia en diciembre pasado, cuando la cantidad de actos de compra venta mostró caída interanual del 41,1%, según datos del Colegio de Escribanos de la Ciudad de Buenos Aires. El año cerró con un descenso acumulado del 12,2% en el número de escritura. Los Sobrevivientes En el segmento residenciales lo ideal es apostar por los proyectos ya avanzados y a los que les queden como máximo un año para terminarse, dado que en estos casos, el riesgo es menor y la inflación es más fácil de prever. Desde Ocampo Propiedades señalan que los proyectos Premium vienen siendo los más resistentes a las oscilaciones. “Por su propia naturaleza y su target, los emprendimientos “importantes”, es decir, aquellos con amenities, en ubicación privilegiadas y con buenos accesos, siguen siendo alternativas con alta demanda a pesar de la coyuntura”.